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Pazuzu: el demonio mesopotámico que inspiró El exorcista

Pazuzu es un demonio de la religión asirio-babilónica, venerado y temido durante el primer milenio antes de Cristo, hijo del dios Hanbi y rey de los demonios del viento. Pese a su aspecto terrible, en Mesopotamia se colgaban sus imágenes al cuello de las embarazadas para ahuyentar a la diablesa Lamashtu. Su fama actual viene de El exorcista, que lo sacó de los museos y lo convirtió en el demonio de una posesión.

¿Quién es Pazuzu en la mitología mesopotámica?

Pazuzu es un demonio del viento del suroeste en la religión de Asiria y Babilonia. Se le atribuían las tormentas, la fiebre y las plagas, pero sobre todo se le invocaba como guardián: su imagen espantaba a otros espíritus dañinos, en especial a Lamashtu, que atacaba a las madres y a los recién nacidos.

Su figura es relativamente tardía dentro de la larga historia de Mesopotamia. Según el asiriólogo Frans Wiggermann, autor de la entrada «Pazuzu» del Reallexikon der Assyriologie (2005), el demonio aparece de forma repentina a comienzos de la Edad del Hierro. Las primeras representaciones seguras son del siglo VIII antes de Cristo, con hallazgos tempranos en tumbas de Nimrud, y los primeros textos que lo nombran, del siglo VII.

La mayoría de sus figuras se fabricaron en los siglos VII y VI a. C., en plena época neoasiria y neobabilónica. Las más recientes llegan hasta el periodo seléucida, ya con los sucesores de Alejandro Magno en el poder. Por eso conviene desconfiar de las páginas que lo presentan como «demonio sumerio»: cuando nace Pazuzu, el sumerio ya solo sobrevivía como lengua de culto y de escuela.

Hijo de Hanbi y rey de los demonios del viento

Los propios textos mesopotámicos ponen la presentación en boca del demonio. En una versión bilingüe, en sumerio y acadio, de los compendios de conjuros, Pazuzu se identifica como hijo de Hanbi y rey de los malvados demonios lilû, y cuenta que subió furioso a las montañas. Otro pasaje le hace decir que encontró allí a los vientos malignos que iban hacia el oeste y que les rompió las alas uno a uno.

De su padre se sabe poco. Wiggermann traduce el nombre de Hanbi (también Hanbu o Hanpa) como «el que se tambalea» o «el pervertido», un dios de rango menor asociado al mal. El ejemplar del Louvre lleva otra fórmula, inscrita en la espalda de la figura y traducida por el museo así: Pazuzu, hijo de Hanpa, rey de los malos espíritus del aire que salen con violencia de las montañas causando grandes estragos.

Los vientos de los que era señor tenían mala fama. El del oeste y el del suroeste soplaban desde el desierto y desde la dirección asociada a la tierra de los muertos. Joshua J. Mark, en la World History Encyclopedia, recoge la tradición que le atribuye el hambre en la estación seca y las tormentas y las langostas en la estación de lluvias.

Sobre su origen hay dos hipótesis serias. Wiggermann, en su estudio «The Four Winds and the Origins of Pazuzu» (2007), lo relaciona con los cuatro vientos alados de los sellos cilíndricos babilónicos: el viento del oeste aparece encorvado, igual que muchas figuras de Pazuzu, y en sellos posteriores ya lleva garras y cola de escorpión. Scott Noegel añade que sus cuatro alas aludirían al dominio de las cuatro direcciones.

Cómo se representa a Pazuzu: iconografía

Pazuzu se representa como un híbrido de cuerpo humanoide escamoso, cabeza entre perro y león con ojos saltones, cuatro alas, garras de ave rapaz en lugar de pies y cola de escorpión. Según el estudio de Eckart Frahm, ese aspecto apenas cambia a lo largo de toda su historia, lo que facilita reconocerlo en cualquier museo.

Jeremy Black y Anthony Green, en su diccionario Gods, Demons and Symbols of Ancient Mesopotamia (1992), hablan de un rostro más bien canino, cuerpo de escamas, pene rematado en cabeza de serpiente, garras de pájaro y, por lo general, alas. Los detalles del rostro varían poco entre piezas.

RasgoCómo aparece en las piezasLectura más citada
RostroHocico de perro o león, ojos saltones, mejillas arrugadas, orejas humanas y cuernos de gacelaEspantar a cualquier intruso, humano o espiritual
AlasDos pares, normalmente uno hacia arriba y otro hacia abajoSu naturaleza de demonio del viento
PiesGarras de ave rapazRasgo compartido con otros vientos alados
ColaCola de escorpión curvadaPeligro y veneno, común en los híbridos mesopotámicos
ManosDerecha levantada, izquierda hacia abajoGesto de conjuro; algunos autores lo leen como vida y muerte

La cola de escorpión, las cuatro alas y la mezcla de león y alas recuerdan a otras criaturas compuestas de Oriente, como la mantícora de origen persa que describieron los autores griegos. Sobre el gesto de las manos hay menos acuerdo: la lectura de «vida y muerte» circula mucho en divulgación, pero los especialistas suelen limitarse a describir la postura.

El protector contra Lamashtu y los amuletos de Pazuzu

La función más documentada de Pazuzu es la de protector del hogar frente a Lamashtu, una diablesa que, según los conjuros, provocaba abortos, fiebres puerperales y la muerte de los bebés. Las mujeres embarazadas llevaban su cabeza colgada al cuello y en las casas se colgaban placas con su figura. Los dos tipos de objeto que más se conservan son las cabezas-amuleto y las placas de conjuro.

Las cabezas de Pazuzu, el amuleto más común

Se han encontrado grandes cantidades de cabezas de Pazuzu, sobre todo de terracota, pero también de bronce, hierro, oro, vidrio y hueso. Casi todas tienen una argolla o un agujero en la parte superior para pasar un cordón. Nils Heeßel, en su artículo «Evil against evil. The Demon Pazuzu» (2011), señala que algunas aparecieron en tumbas y que su uniformidad apunta a una producción casi en serie.

Amuleto de bronce con la cabeza de Pazuzu en un collar de cornalina y lapislázuli junto a una lámpara de aceite

Los textos rituales de Uruk indican que a una mujer se le podía entregar un collar o un amuleto de bronce de Pazuzu para evitar que perdiera el embarazo por culpa de Lamashtu. Un conjuro babilonio tardío manda hacer un collar con su imagen y colgarlo del cuello del enfermo. La cabeza bastaba: era la parte que daba miedo.

Las piezas más grandes, de piedra, se colgaban en la pared. En Dur-Katlimmu (Tell Sheikh Hamad, en la actual Siria), los arqueólogos hallaron una en el suelo de la sala principal de recepción de una casa neoasiria, probablemente caída de la pared situada frente a la entrada.

La placa contra Lamashtu del Louvre

El Museo del Louvre conserva una de las piezas que mejor explican esta función: una placa de bronce del siglo VIII a. C. con el número de inventario AO 22205, procedente de Arslan Tash, en Siria. La cabeza de Pazuzu asoma por encima del borde y sus patas sobresalen por debajo, como si el demonio sujetara la escena entera desde detrás.

En el registro central yace un enfermo en su cama, rodeado de exorcistas vestidos de pez y de genios protectores. En el registro inferior, Lamashtu es expulsada río abajo hacia el inframundo.

Algunas páginas de divulgación llaman a Lamashtu «esposa» de Pazuzu. Los conjuros la tratan como su adversaria. Wiggermann sugiere que el propio Pazuzu pudo surgir como respuesta a ella, cuando Lamashtu pasó a contarse entre los demonios lilû y, por tanto, entre los súbditos del rey del viento.

La estatuilla de Pazuzu del Museo del Louvre

La imagen más famosa de Pazuzu es una estatuilla de bronce de unos 15 centímetros guardada en el Louvre con el número MNB 467. Es una pieza de bronce asirio de comienzos del primer milenio antes de nuestra era (el museo la sitúa hacia el siglo VII; el Metropolitan Museum habla de los siglos VIII-VII). Tiene una argolla sobre la cabeza para colgarla y la inscripción ya citada en la parte posterior de las alas.

Del lugar exacto de hallazgo no hay constancia. El Louvre la adquirió en 1872 a través del anticuario Félix Feuardent, que la había comprado en Alejandría, y antes perteneció a la colección Demetrio. Es la pieza que más se reproduce en libros y carteles, y la que sirvió de modelo a las réplicas de cine.

¿Pazuzu era bueno o malo?

Pazuzu era un demonio peligroso que los mesopotámicos ponían a trabajar a su favor. Heeßel lo resume con el título de su artículo: el mal contra el mal. Un espíritu capaz de traer la fiebre con el viento era, por la misma razón, el más indicado para impedir que entraran otros.

Esa lógica tiene nombre: lo apotropaico, del griego apotrépein, «alejar». Los griegos hacían algo muy parecido con el gorgoneion, la cara de Medusa en escudos y tejados, la misma cabeza que en el mito de Perseo y Andrómeda sirve de arma. En Mesopotamia ese papel lo había cumplido antes la cabeza de Humbaba, el guardián del bosque de los cedros en la epopeya de Gilgamesh, que cae en desuso a finales de la Edad del Bronce, justo antes de que surja Pazuzu.

También hay un paralelo en Egipto. Varios estudiosos comparan a Pazuzu con Bes, el dios enano y feo que protegía a las parturientas y a los niños. En un fuerte de Nimrud del siglo VII aparecieron cinco cabezas de Pazuzu junto a un amuleto de Bes, lo que prueba que ambos convivían en las mismas casas.

La palabra «demonio» complica las cosas. Viene del griego daimon, «espíritu», y en la Antigüedad podía designar a seres benéficos o dañinos. El sentido de criatura del infierno, siempre maligna, es cristiano y posterior. Ocurre algo parecido con las Erinias de la mitología griega, espantosas y al servicio del orden, o con los hijos de Nix, la diosa de la noche, que personifican la muerte, la vejez y la desgracia sin ser por ello «diablos».

Pazuzu en El exorcista: la novela de 1971 y la película de 1973

Pazuzu debe su fama moderna a El exorcista, la novela de William Peter Blatty publicada en 1971. Blatty se inspiró en un caso de exorcismo practicado a un niño en Maryland en 1949 y convirtió a la víctima en una niña de doce años, Regan MacNeil. El libro abre en el norte de Iraq, donde el padre Lankester Merrin, sacerdote y arqueólogo, encuentra en una excavación un pequeño amuleto con la cabeza del demonio.

En la adaptación de William Friedkin, estrenada en 1973 con guion del propio Blatty, el prólogo se rodó en Iraq, entre Mosul y las ruinas de Hatra. Merrin desentierra la cabeza de Pazuzu y después se enfrenta, al caer la tarde, a una enorme estatua del demonio. Esa estatua se construyó para el rodaje copiando la figurilla del Louvre: no se conoce ninguna imagen de Pazuzu a tamaño natural.

La película de 1973 nunca pronuncia su nombre. El espectador lo deduce de las imágenes del prólogo, mientras que la novela sí lo identifica. Blatty ganó el Óscar al mejor guion adaptado y la cinta se convirtió en una de las más taquilleras del cine de terror.

Las secuelas siguieron con el personaje. En Exorcista II: el hereje (John Boorman, 1977) se le llama ya Pazuzu y se le asocia con una plaga de langostas, un rasgo coherente con la tradición mesopotámica. Exorcista: el comienzo (Renny Harlin, 2004) y Dominion (Paul Schrader, 2005) cuentan dos versiones del primer encuentro de Merrin con el demonio en África. La serie The Exorcist, emitida por Fox entre 2016 y 2017, lo recuperó en su primera temporada.

El cambio más profundo está en la función. El Pazuzu de Blatty posee a una niña; el de los amuletos protegía a los bebés. Ningún texto cuneiforme conocido lo relaciona con la posesión, una idea que viene del exorcismo cristiano.

Otras apariciones en la cultura popular

Fuera de la saga, la cultura popular usa a Pazuzu casi siempre como cita de El exorcista. En Futurama, Pazuzu es la gárgola del profesor Farnsworth; en el «Treehouse of Horror XXVIII» de Los Simpson (2017), una estatuilla suya posee a Maggie. El grupo Gorillaz tiene una estatua del demonio junto a sus Kong Studios, aparece como enemigo en manuales de Dungeons & Dragons y el videojuego House of Ashes (2021), ambientado en Iraq, juega con su imagen. Si te atraen otros guardianes monstruosos con cuerpo de león y alas, el enigma de Edipo y la Esfinge es la contrapartida griega.

Preguntas frecuentes sobre Pazuzu

Buena parte de la confusión sobre Pazuzu nace de mezclar las fuentes mesopotámicas con el guion de Blatty.

¿Pazuzu existía antes de El exorcista?

Sí. Pazuzu está documentado en amuletos, estatuillas y conjuros asirios y babilónicos desde el siglo VIII a. C. Blatty no lo inventó: tomó un demonio real de la arqueología mesopotámica, probablemente a partir de las piezas del Louvre y del Museo Británico, y lo trasladó al marco del exorcismo católico.

¿Es Pazuzu lo mismo que Satanás?

No. Pazuzu pertenece a una religión politeísta anterior al cristianismo y no tiene relación con el Satanás bíblico. En la película de 1973 algunos personajes hablan del diablo de forma genérica, lo que alimentó la confusión, pero en Mesopotamia era un demonio concreto del viento con funciones protectoras.

¿Pazuzu era un demonio sumerio?

La etiqueta circula mucho, aunque las fechas no encajan. Pazuzu aparece en el primer milenio a. C., más de mil años después del apogeo de las ciudades sumerias. Algunos conjuros que lo citan son bilingües, en sumerio y acadio, porque el sumerio seguía usándose como lengua ritual, igual que el latín en la Europa medieval.

¿Qué significa el nombre de Pazuzu?

Nadie lo sabe con certeza. Una hipótesis lo relaciona con Bazi y Zizi, dos reyes de Mari que figuran seguidos en una versión de la lista real sumeria, cuyo padre se llamaba Anbu, nombre cercano a Hanbu, el padre del demonio. La teoría no está demostrada y otros especialistas la consideran especulativa.

¿Dónde se pueden ver amuletos de Pazuzu?

Las colecciones más citadas son las del Louvre en París, con la estatuilla MNB 467 y la placa contra Lamashtu, el Museo Británico de Londres, con varias cabezas de bronce, y el Metropolitan Museum de Nueva York, que tiene un colgante con su cabeza. La Universidad de Tubinga conserva otra figura de bronce.

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